
Backrooms, la reciente superproducción de terror, es una película que explora temas de repetición y degradación. Su eje central, el horror de un mundo que parece replicar el nuestro de manera irracional y monstruosa, ha sido interpretado en ciertos círculos como una crítica a la inteligencia artificial. Esta idea resonó con fuerza. Después de superar los 300 millones de dólares en taquilla a nivel mundial, Backrooms se ha convertido en el mayor éxito hasta la fecha de su reconocida productora y distribuidora independiente, A24.
Curiosamente, tras este éxito, A24 ha anunciado una colaboración de investigación valorada en 75 millones de dólares con DeepMind, el laboratorio interno de IA de Google. Según informó The Wall Street Journal, la gigante tecnológica se ha asociado con A24 para desarrollar nuevas herramientas cinematográficas, como parte de A24 Labs, bajo la supervisión del cofundador Scott Belsky.
«Se trata de una colaboración de investigación. Estamos trabajando codo con codo con los investigadores de DeepMind para aprender, iterar y crear, participando activamente en el diseño de nuevas herramientas y flujos de trabajo», explica Sophia Shin, responsable de comunicación de A24, en un correo electrónico a WIRED.
La última de una serie de alianzas entre Silicon Valley y Hollywood
A finales del año pasado, Disney anunció una inversión de 1,000 millones de dólares en OpenAI, que incluía la concesión de licencias de personajes como Mickey Mouse, Goofy y C-3PO para el modelo de generación de video de la empresa, Sora. Sin embargo, meses después, Sora dejó de existir, al igual que el acuerdo. La amenaza que representa la IA para el cine y las artes creativas en general es considerada existencial: automatiza y elimina puestos de trabajo de nivel básico, pone en riesgo las salas de guionistas y se introduce en los multicines para exhibir obras generadas por IA que varían desde lo aburrido hasta lo abominable. Algunos estudios han demandado a empresas de IA por infracción de derechos de autor.
Además, hay una creciente preocupación de que la incursión de la IA en el negocio cinematográfico tenga un efecto disuasorio, como se evidenció en el reciente distanciamiento de algunos estudios de la película biográfica de Luca Guadagnino sobre el fundador de OpenAI, Sam Altman, titulada Artificial.
El anuncio de la colaboración entre A24 y la IA ha generado desconcierto y polémica, especialmente por la posición de A24 en la cultura cinematográfica contemporánea. La legión de seguidores de A24 no ha recibido con agrado esta noticia. A principios de esta semana, A24 lanzó el tráiler de su nuevo drama musical, The Debut. En X, los comentarios bajo el tráiler se inundaron de críticas, desde fans que publicaban lápidas y proclamaban la muerte de la compañía, hasta promesas de piratear el filme para disminuir las ganancias de A24; además de comentarios sarcásticos como: «Es irónico que The Debut sea la película que se estrena justo cuando A24 está a punto de desaparecer con la IA».
Un enfoque en la relación con la audiencia
«Nuestra relación con nuestra audiencia es algo que valoramos enormemente. Esta colaboración existe porque queremos decidir qué herramientas se desarrollan para los artistas, para que tengan voz y voto en su creación, en lugar de que simplemente se las den. Preferimos participar activamente en el proceso que ser meros espectadores», enfatiza Shin, de A24.
Google DeepMind no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios.
El factor cool de A24
A24 se ha consolidado como un referente en el ámbito cinematográfico. «Así como Disney vende nostalgia, A24 ha comercializado la sensación de ser moderna y vanguardista desde su creación», afirma la crítica de cine Esther Rosenfield.
Antes de Backrooms, A24 lideró la producción de películas independientes estadounidenses emblemáticas como The Witch, Moonlight, Midsommar, Everything Everywhere All at Once y la reciente Marty Supreme. El estudio ha lanzado y apoyado el trabajo de cineastas reconocidos como Sofia Coppola, Denis Villeneuve, Ari Aster, Jane Schoenbrun, Celine Song y los hermanos Safdie. Desde su fundación en 2012, ha acumulado numerosas nominaciones a los Premios de la Academia. El distintivo logotipo de A24 que aparece antes del tráiler de una película suele ser suficiente, en una cultura cinematográfica a menudo dominada por tediosas superproducciones de franquicias, para generar expectación ante un nuevo estreno.
