julio 27, 2026

María Tajes, jefa de Psiquiatría del CHUO, destaca que cada año se atiende a unas 200 personas tras un intento de suicidio en Ourense

El fenómeno del suicidio en Ourense

El Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) ha reportado recientemente un total de 48 suicidios en la provincia de Ourense durante el año pasado. Esta cifra revela un fenómeno complejo que requiere atención y análisis. María Tajes, jefa de Psiquiatría del CHUO, ofrece una visión detallada sobre el funcionamiento de la Unidad de Atención al Suicidio, así como un análisis del incremento de autolesiones entre los menores y las dificultades para proporcionar atención en una provincia caracterizada por su envejecimiento y dispersión geográfica.

La Unidad de Atención al Suicidio del CHUO se erige como un modelo pionero, no solo en Galicia, sino en toda España. Esta unidad, que ha sido replicada en otras áreas sanitarias gallegas, está compuesta por un equipo multidisciplinario que incluye una enfermera especializada en salud mental, una psiquiatra y una psicóloga clínica. Su enfoque ambulatorio permite atender a personas mayores de 16 años que han intentado suicidarse previamente y que no requieren hospitalización en ese momento.

Intervención y seguimiento

La intervención en esta unidad es multidisciplinaria e incluye tanto psicoterapia como tratamiento farmacológico. Un aspecto crucial es el papel de la enfermera especialista, quien actúa como gestora del caso, coordinándose con Trabajo Social y asegurando el seguimiento de los pacientes. En situaciones donde una persona deja de asistir a las citas o parece abandonar el tratamiento, se hace un esfuerzo por mantener el contacto, dado que quienes están en riesgo de suicidio a menudo enfrentan dificultades para solicitar ayuda.

Cada año, la unidad atiende a aproximadamente 200 personas que han intentado suicidarse, provenientes de toda la provincia. La primera intervención tiene una duración de entre 12 y 18 meses, seguida de un programa puente que conecta a los pacientes con la unidad de salud mental correspondiente para aquellos que continúan necesitando atención, aunque de manera menos intensiva.

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Desafíos y recursos en la atención al suicidio

La atención a personas que han intentado suicidarse depende de diversos factores, como la letalidad del intento y el soporte social disponible. Generalmente, estas personas son atendidas por servicios hospitalarios, a menudo trasladadas por el 061, que cuenta con un protocolo específico y personal capacitado para identificar situaciones de riesgo. La atención se centra tanto en la salud física como en la salud mental, y aunque en algunos casos puede ser necesario un ingreso en cuidados intensivos, la mayoría de los pacientes son derivados directamente a la Unidad de Atención al Suicidio.

Desde la implementación de esta unidad, se ha observado una disminución en las tasas de hospitalización y recaídas. Sin embargo, se ha notado un aumento en las necesidades de atención en la infancia y adolescencia, especialmente en relación con el riesgo de suicidio y las autolesiones. La pandemia de COVID-19 ha acentuado esta problemática, haciendo más evidente un crecimiento que ya se observaba antes de 2020.

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