julio 27, 2026

El plan del Pentágono para aumentar la testosterona de sus soldados es una fantasía pseudocientífica

El secretario de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, ha manifestado abiertamente su deseo de que las Fuerzas Armadas sean más «masculinas». A menudo sostiene que los estándares de combate han sido reducidos para permitir la inclusión de mujeres. Ha llevado a cabo diversas sesiones fotográficas en las que se le observa ejercitándose y levantando pesas junto a miembros del ejército. En sus discursos, Hegseth asegura que la Administración Trump está recuperando el «espíritu guerrero» de sus «combatientes».

Recientemente, ha propuesto un plan controvertido para asegurar que las tropas mantengan una imagen de masculinidad: análisis de testosterona y, en casos donde se determine que un individuo presenta niveles bajos de esta hormona, terapia hormonal voluntaria.

Proceso de Evaluación Médica

Hegseth declaró que, «bajo la supervisión de nuestros profesionales médicos de primer nivel, los combatientes de 30 años o más serán sometidos a pruebas anuales como parte de su evaluación médica periódica». Esta afirmación fue realizada en un video breve publicado en su cuenta oficial de X. Además, mencionó que los menores de 30 años también tendrían la opción de participar en estas evaluaciones.

El secretario añadió que «si se recomienda el tratamiento, la decisión de recibir terapia de reemplazo de testosterona es totalmente suya». Sin embargo, esta propuesta ha suscitado críticas y dudas sobre su efectividad y necesidad.

Críticas de Expertos

Adrian Dobs, investigadora de la función endocrina gonadal en la Universidad Johns Hopkins, expresó su sorpresa ante la consideración de este programa, señalando que diagnosticar el hipogonadismo masculino, que se refiere a la producción insuficiente de testosterona por parte de los testículos, es un proceso complejo. Dobs argumenta que Hegseth parece simplificar excesivamente las complicadas cuestiones relacionadas con el diagnóstico de niveles bajos de testosterona, que pueden variar según el tipo de análisis realizado y la hora del día en que se efectúa la prueba.

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La investigadora también destacó que, debido a los ritmos circadianos, la hormona suele encontrarse en niveles más altos por la mañana y más bajos durante el resto del día. Además, las circunstancias individuales pueden influir en los resultados, como el estrés físico al que puede estar sometido un soldado tras un entrenamiento intensivo.

Dobs concluyó que la visión de Hegseth sobre la testosterona es errónea, afirmando que, aunque es una hormona importante en la pubertad y la masculinización, «no te hará más inteligente ni te garantizará una vida más larga; no hay datos que respalden esas afirmaciones».

El Pentágono no ha proporcionado comentarios adicionales más allá de lo que Hegseth describió sobre el proceso de detección y tratamiento. Por lo tanto, no está claro qué resultados específicos espera lograr el Departamento de Defensa (DOD) al administrar testosterona a un número indeterminado de militares en servicio activo, ni si las mujeres en las Fuerzas Armadas también se someterán a estas evaluaciones hormonales. Además, el DOD no ha revelado qué investigaciones científicas o expertos médicos fundamentaron esta decisión.

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