julio 27, 2026

Refugio climático en Galicia donde coexistieron neandertales y Homo sapiens

¿Cómo era Galicia hace más de 40.000 años, cuando los últimos neandertales compartían el territorio con los primeros Homo sapiens? Un estudio liderado por la Universidade de Santiago de Compostela (USC) ha logrado reconstruir el paisaje y el clima de aquella época gracias al análisis de cientos de restos de animales hallados en el yacimiento arqueológico de Cova Eirós, en Triacastela (Lugo).

La investigación, publicada en la revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, concluye que, aunque Galicia atravesaba la Edad del Hielo, el clima no era tan extremo como podría imaginarse. Las temperaturas eran hasta 3,6 grados inferiores a las actuales, pero las precipitaciones seguían siendo abundantes, con más de 1.000 milímetros de lluvia al año.

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Más de 400 restos animales para reconstruir el pasado

Para llegar a estas conclusiones, el equipo científico analizó más de 400 restos pertenecientes a al menos 36 especies animales, localizados en distintos niveles del yacimiento. Estos restos corresponden a un periodo comprendido entre hace 41.000 y 17.000 años, una etapa clave en la historia de la humanidad en la que desaparecieron los neandertales y comenzaron a asentarse los primeros Homo sapiens en el noroeste de la Península Ibérica.

El estudio permitió identificar qué animales habitaban la zona y, a partir de ellos, reconstruir la vegetación, la temperatura y el régimen de lluvias que existían en aquel momento.

Una Galicia fría, húmeda y con abundante vegetación

Los resultados muestran que el paisaje de la Galicia prehistórica estaba formado por bosques intercalados con amplias praderas húmedas, un entorno muy distinto al de otras regiones europeas afectadas por el intenso frío de la glaciación.

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Según los investigadores, las condiciones climáticas fueron mejorando progresivamente con el paso de los milenios, aumentando tanto las temperaturas como las precipitaciones, aunque el territorio mantuvo siempre un elevado grado de humedad.

Un refugio para los primeros pobladores

Uno de los principales hallazgos del estudio es que las sierras orientales gallegas pudieron actuar como un refugio climático durante la Edad del Hielo.

Esto significa que ofrecían unas condiciones relativamente estables de temperatura, agua y vegetación, lo que favorecía la presencia de fauna y permitía la supervivencia de grupos de cazadores-recolectores en una época marcada por fuertes cambios climáticos.

Gracias a esta investigación, los científicos disponen ahora de una imagen mucho más precisa de cómo era el entorno en el que vivieron los últimos neandertales y los primeros Homo sapiens que llegaron a Galicia, aportando nuevas claves sobre la evolución humana y la adaptación al clima en el noroeste peninsular.

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