julio 28, 2026

Descubren un mecanismo oculto en los riñones que contribuye a prevenir la deshidratación

El equilibrio hídrico en nuestro cuerpo se mantiene constante a pesar de la ingesta excesiva de agua o la sudoración, gracias a la función dual de los riñones, que no solo excretan agua en forma de orina, sino que también la reabsorben. Se ha creído durante mucho tiempo que esta regulación está controlada por la vasopresina, una hormona secretada por el cerebro.

Cuando la vasopresina se une a los receptores renales, promueve la aparición de un canal de agua conocido como acuaporina 2 en la superficie de las células renales. Esta proteína de membrana permite el paso del agua, lo que resulta en la reabsorción de parte del agua que, de otro modo, se eliminaría en la orina, ayudando así a mantener el equilibrio hídrico del organismo.

Un nuevo descubrimiento en la regulación del equilibrio hídrico

Recientemente, un equipo de investigación de la Clínica Mayo en Estados Unidos ha descubierto que los riñones cuentan con una segunda vía para regular el equilibrio de líquidos. Según los investigadores, la capacidad de los riñones para regular este equilibrio es fundamental para el organismo. «No es común encontrar un nuevo mecanismo que desempeñe esta función», señala Fuad Chebib, nefrólogo que participó en el estudio.

Este hallazgo se produjo durante una investigación sobre la enfermedad renal poliquística (PKD), un trastorno genético que provoca la formación de quistes en los riñones y, si no se trata, puede llevar a la insuficiencia renal. Chebib y su equipo utilizaban un modelo de células renales cultivadas para probar compuestos que podrían agravar la enfermedad, buscando entender el mecanismo de crecimiento de los quistes.

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Un efecto inesperado del probenecid

Uno de los medicamentos estudiados fue el probenecid, utilizado para tratar la gota. Originalmente desarrollado en la década de 1940 para prolongar los efectos de la penicilina, el probenecid sorprendió a los investigadores al no empeorar la PKD, sino que, en cambio, mostró un efecto beneficioso.

Los análisis revelaron que el probenecid afecta la función del ácido úrico en las células renales. Este compuesto, un producto de desecho del metabolismo celular, puede cristalizarse en las articulaciones si no se excreta adecuadamente, causando gota. Sin embargo, en las células renales, el ácido úrico actúa como una molécula señalizadora, desencadenando reacciones que llevan a la acuaporina 2 a la superficie celular.

Implicaciones para el tratamiento de enfermedades renales

El descubrimiento de esta «segunda vía» para la reabsorción de agua en los riñones podría tener aplicaciones significativas en enfermedades donde la vasopresina no funciona correctamente. Por ejemplo, en la diabetes insípida nefrogénica congénita, una enfermedad rara en la que los riñones no responden adecuadamente a la vasopresina, la estimulación directa de la vía del ácido úrico podría ofrecer una nueva opción para retener agua sin depender de hormonas.

Además, este avance podría proporcionar soluciones a los desafíos en el tratamiento de la enfermedad renal poliquística. Actualmente, el único medicamento aprobado para ralentizar la progresión de la PKD es el tolvaptán, un diurético que inhibe la acción de la vasopresina. Sin embargo, su efecto diurético provoca que muchos pacientes experimenten una micción excesiva, lo que dificulta la continuidad del tratamiento.

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