
El uso de inteligencia artificial (IA) generativa en el ámbito académico sigue creciendo. A la vez, el debate sobre los efectos de esta tendencia en el desarrollo de habilidades cognitivas entre los universitarios no logra alcanzar un consenso. Mientras que algunas investigaciones indican que herramientas como ChatGPT pueden obstaculizar el pensamiento crítico, otras defienden que esta tecnología promueve la creatividad, la capacidad analítica y la resolución de problemas.
Un metaanálisis sugiere que las consecuencias del uso de la IA en las actividades académicas no son simplemente el resultado de estudiantes desinteresados que recurren a la tecnología para cumplir con sus obligaciones. Según los hallazgos, los efectos negativos observados podrían ser una respuesta racional a la tendencia de las instituciones educativas de valorar únicamente los resultados académicos, relegando el proceso de aprendizaje a un segundo plano.
Utilizando la metodología PRISMA 2020, se evaluaron trabajos publicados entre 2024 y marzo de 2026 relacionados con el tema, disponibles en las bases de datos Web of Science y Scopus. De más de 1,200 registros inicialmente identificados, se conformó una muestra final de 89 estudios científicos que cumplían con los criterios de selección establecidos.
El metaanálisis se centró exclusivamente en investigaciones empíricas revisadas por pares que analizaron el impacto de herramientas de IA generativa en estudiantes, docentes o entornos de educación superior. Además, los estudios incluidos debían abordar al menos una habilidad cognitiva de orden superior, como pensamiento crítico, creatividad o resolución de problemas.
Resultados del metaanálisis
La revisión sistemática se enfocó principalmente en ChatGPT, dado que fue el sistema más presente en las investigaciones analizadas, apareciendo en cerca del 70% de los estudios considerados. En términos generales, los resultados indican que el impacto de la IA generativa en contextos universitarios no es uniforme ni puede ser clasificado simplemente como positivo o negativo. Aproximadamente el 40% de las investigaciones reportó efectos favorables en el desarrollo de habilidades cognitivas. Cerca de una cuarta parte de la muestra registró resultados mixtos, influenciados por factores externos como el contexto educativo, el grado de supervisión docente o la forma en que la tecnología fue integrada en el proceso de enseñanza.
Específicamente, la revisión encontró que la IA puede fortalecer las capacidades de análisis, la construcción de argumentos, la generación de ideas, el pensamiento divergente, la comprensión de problemas complejos y la identificación de soluciones innovadoras cuando se utiliza en actividades estructuradas y acompañadas de orientación pedagógica.
Riesgos asociados al uso de IA
Por otro lado, el análisis reveló que cerca del 43% de los estudios documentó efectos potencialmente perjudiciales asociados al uso intensivo de estas herramientas sin una guía adecuada. Entre los riesgos cognitivos más citados se encuentran la dependencia excesiva (33.7%), la autonomía analítica reducida (20.2%) y la “delegación cognitiva” (18%), fenómeno que ocurre cuando los estudiantes transfieren a la IA tareas mentales esenciales, como analizar, sintetizar o evaluar información.
En un artículo publicado en la revista Frontiers in Psychology, se concluye que la “inteligencia artificial generativa funciona como un amplificador cognitivo en condiciones estructuradas y como un sustituto cognitivo cuando se utiliza sin orientación”. Este fenómeno, denominado “Modelo de doble mecanismo”, sostiene que los efectos positivos o negativos de la IA dependen de factores como su adecuada integración pedagógica, el fortalecimiento de la reflexión estudiantil y la supervisión por parte del profesorado.
Para ilustrar esta interpretación, se presentan tres escenarios hipotéticos. En el primero, se
