julio 27, 2026

El capitalismo tradicional es cosa del pasado; lo actual es el tecnofeudalismo. ¿Estamos listos?

El capital en la nube

En Liga de la Justicia, una superproducción de Hollywood que reunió a varios superhéroes en su misión de salvar la Tierra de la desertización, hay una escena en la que Aquaman se sube al coche de Bruce Wayne, el hombre detrás del legendario Batman. «¿Cuál era entonces tu superpoder?», pregunta con la impertinencia de un superhéroe malcriado.

«Soy rico», responde Wayne.

La insinuación es tan simple como profunda: un gran poder proviene de una gran riqueza, no de los músculos alienígenas de Superman ni del exoesqueleto de acero de Ironman.

Esto no es una novedad, dirás. Como cantaba Abba, «It’s a rich man’s world» [«Es el mundo de un hombre rico»]. Pero, ¿qué es lo que convierte la riqueza en un superpoder? En su forma más básica, es el acceso asimétrico a recursos escasos. Imagina que te encuentras perdido en el desierto del Sáhara, a punto de morir de sed. Me acerco a ti en un camello cargado con cantimploras de agua. De repente, tengo el poder de que te ofrezcas «voluntario» para hacer cosas en mi nombre. Lo mismo ocurre con Jill y Gail, dos granjeras vecinas afectadas por la sequía: cuando Jill descubre una fuente de agua en sus tierras, adquiere de inmediato poder sobre Gail.

La propiedad como fuente de poder

La propiedad exclusiva de tierras fértiles e irrigadas ha sido una fuente clásica de poder. Hace más de tres mil años, los dorios invadieron la península griega, armados con hierro, lo que les permitió apoderarse de las mejores tierras. Una vez que estas tierras fueron suyas, adquirieron poder sobre quienes las habían perdido. Hasta hace poco, esta combinación de tierras y armas sofisticadas determinaba quién hacía qué a quién; quién tenía el poder y quién debía obedecer. Eso era el feudalismo.

Leer:  Hace 3,000 años, artesanos chinos crearon un hacha con metal de origen extraterrestre y así la encontraron arqueólogos

Sin embargo, ocurrió algo curioso: el poder se desvinculó de la tierra y recayó, en un grado sin precedentes, en los propietarios de algo llamado capital. ¿Qué es el capital? No es dinero, aunque se puede comprar capital con dinero, al igual que se pueden adquirir tierras, dispositivos o buena publicidad. Y no es un arma, aunque las armas pueden ayudar a expropiar tanto el capital como la tierra.

Definiendo el capital

Antes del capitalismo, el capital era fácil de definir. Se manifestaba en bienes materiales producidos específicamente para generar otros bienes. Una espada de acero, en este contexto, no era capital, ya que no podía producir nada más que daño. En cambio, un arado de acero o una caña de pescar eran considerados bienes de capital, es decir, medios de producción producidos.

Noticias relacionadas