julio 27, 2026

Vapear podría estar relacionado con el desarrollo de cáncer, según la revisión más exhaustiva realizada hasta ahora

Una revisión publicada en la revista Carcinogenesis ha reunido evidencia de diversas investigaciones desde 2017 sobre el vapeo y su impacto en la salud, llegando a una conclusión clara: los cigarrillos electrónicos que contienen nicotina son probablemente cancerígenos para los humanos y podrían estar relacionados con el desarrollo de cáncer oral y pulmonar.

Esta revisión se considera la determinación más concluyente hasta la fecha sobre el aumento del riesgo de cáncer en quienes vapean en comparación con quienes no lo hacen.

Un enfoque más directo sobre el vapeo y el cáncer

Durante años, el debate científico se ha centrado en si el vapeo actúa como un puente hacia el tabaquismo y las enfermedades asociadas. Sin embargo, esta discusión ha desviado la atención de una pregunta más directa: ¿puede el vapeo causar cáncer por sí mismo, incluso en personas que nunca han fumado?

Los autores de la investigación sostienen que sí. Identificaron en los aerosoles de los vapeadores la presencia de nitrosaminas derivadas de la nicotina, compuestos orgánicos volátiles, sustancias aromatizantes y metales que se liberan al calentar las resistencias, todos con potencial carcinogénico.

Pruebas en humanos y animales

El equipo revisó múltiples líneas de evidencia. En humanos, los biomarcadores indican daño al ADN, estrés oxidativo, inflamación y cambios epigenéticos en los tejidos orales y respiratorios. En estudios realizados con roedores, la exposición prolongada a aerosoles de vapeo resultó en adenocarcinomas pulmonares. Además, en estudios de laboratorio, los compuestos del vapeo activaron vías biológicas relacionadas con la carcinogénesis.

El riesgo se incrementa para aquellos que combinan el vapeo con el tabaquismo: investigaciones recientes en Estados Unidos sugieren que este grupo tiene hasta cuatro veces más probabilidades de desarrollar cáncer de pulmón.

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«Considerando todos los hallazgos, desde el monitoreo clínico hasta estudios en animales y datos mecanicistas, es probable que los cigarrillos electrónicos causen cáncer de pulmón y cáncer oral», se ha afirmado en los resultados de la investigación.

Desmitificando la seguridad del vapeo

Las conclusiones de esta revisión desafían las afirmaciones de las organizaciones que apoyan el vapeo. Durante años, la industria ha promovido los cigarrillos electrónicos como una alternativa segura al tabaco y como una herramienta para dejar de fumar. La Asociación de Alternativas Libres de Humo (SFATA) ha afirmado repetidamente que el vapeo es “95% más seguro” que fumar, una afirmación que ha sido ampliamente cuestionada por las autoridades sanitarias.

La narrativa de “seguridad” se basaba en la ausencia de combustión. El líquido del vapeador, que contiene nicotina, propilenglicol, glicerina vegetal y saborizantes, se calienta eléctricamente y produce un aerosol químico que se inhala directamente en los pulmones. A diferencia del cigarro, no genera alquitrán, pero la nueva evidencia indica que la ausencia de alquitrán no implica la ausencia de riesgo.

En al menos 46 países, la industria del vapeo enfrenta prohibiciones totales o parciales. Gobiernos de naciones como México, Brasil y Argentina han restringido su comercialización debido a la creciente evidencia de daños respiratorios y cardiovasculares, así como al aumento del uso entre los jóvenes.

De acuerdo con el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), 1.63 millones de estudiantes de secundaria y preparatoria utilizaron algún tipo de vapeador en 2024, lo que continúa generando preocupación entre las autoridades sanitarias.

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