julio 27, 2026

Director de centro educativo, un alto cargo difícil de asumir en Ourense

Desafíos en la dirección educativa

Ser director de un centro educativo se ha convertido en una tarea cada vez menos atractiva para los docentes. Miguel Anxo Álvarez, director del CEIP Amadeo Rodríguez Barroso, describe el cargo como un “marrón”, señalando que “requiere mucha responsabilidad y no compensa emocional ni económicamente”. Álvarez asumió la dirección en 2023 tras haber sido secretario del equipo directivo, buscando mantener “cierta estabilidad” en su centro. Sin embargo, admite que “nadie quiere dar el paso” y que muchos de sus colegas terminan dirigiendo un colegio “sin quererlo, por orden de Inspección”, cuando no hay candidatos disponibles.

Ana Jiménez, quien fue nombrada directora del CPI José García García hace dos años, comparte una experiencia similar. “Al principio lo tomas como diciendo ‘¿Por qué yo?’, de entre tantos”, confiesa. A pesar de enfrentar un nuevo reto, asumió la responsabilidad de la mejor manera posible, reconociendo que el cargo implica “un montón de horas aparte del horario establecido ya como docente”.

La carga de la responsabilidad

Juan Regal, con 15 años de experiencia al frente del CEIP Mestre Vide, asegura que la dirección es una tarea exigente que requiere una gran disponibilidad. “El responsable de un centro educativo tiene que responder a todo lo que pase, incluso los fines de semana”, explica. Además, destaca que cada año es necesario presentar nuevos proyectos que demandan muchas horas, complicando la conciliación con otras obligaciones, como las familiares.

Daniel Lorenzo, director del IES Otero Pedrayo, también reconoce la complejidad del cargo. Aunque hay una compensación económica, aclara que “no es una compensación que te cambie la vida”. A pesar de sentir orgullo por ser responsable de su centro, menciona que la relación con los padres puede ser una de las fuentes de mayor estrés. “Con el 90% de las familias el trato es maravilloso, pero hay familias complicadas que no aceptan las normas”, señala, advirtiendo que en los últimos años ha aumentado este tipo de problemas.

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El poder limitado del director

Lorenzo compara su rol con el de Florentino Pérez en el Real Madrid, destacando que, aunque ha podido implementar metodologías que benefician al centro, también siente que “tienes mucha responsabilidad, pero un poder muy limitado; la última palabra no la tienes tú”. Además, menciona que el reconocimiento es escaso y que, a menudo, los directores deben seguir dando clases, lo que contribuye a la falta de vocaciones en el área.

Miguel Anxo Álvarez enfatiza que asumir la dirección de un centro implica un “costo personal alto”, ya que son responsables las 24 horas del día. A pesar de que ocupa el puesto “por cariño a la profesión”, reconoce que debe equilibrar su labor docente con las tareas administrativas. “Tienes que dar clase y hacer papeleo; si no eres director, cumples con tu trabajo y te vas”, explica. Sin embargo, celebra la satisfacción de ver cómo evoluciona el centro y sus alumnos.

En un contexto donde las relaciones con algunas familias son cada vez más complicadas, Juan Regal subraya la importancia de contar con el apoyo del claustro y del Anpa. “Si tienes todo eso, no hay problema”, asegura, destacando que es fundamental saber utilizar la autoridad que se otorga al asumir la dirección para generar un clima en el que todos se sientan cómodos.

Finalmente, Regal considera esencial que profesores, alumnos y padres sepan que “sus puertas están abiertas” para cualquier necesidad educativa, fomentando así un ambiente colaborativo y de confianza en la comunidad educativa.

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