julio 27, 2026

Comprender lo que ocurre antes de aprender: el papel del procesamiento sensorial en el aula

Formacion neurodesarrollo coruña

Lorena Cotelo, terapeuta ocupacional pediátrica especializada en neurodesarrollo y dificultades de aprendizaje, impartió este fin de semana en A Coruña una jornada formativa dirigida a profesionales que trabajan con infancia, centrada en una cuestión cada vez más presente en la práctica clínica y educativa: cómo el procesamiento sensorial influye en la atención, la conducta y el acceso a la lectoescritura en el aula.

La formación reunió a especialistas de distintos ámbitos —psicología, logopedia y terapia ocupacional— que trabajan diariamente con niños y niñas, familias y centros educativos. El objetivo era ofrecer una mirada comprensiva sobre algunas de las dificultades que con más frecuencia aparecen en la escuela y proporcionar herramientas prácticas que puedan aplicarse en el día a día.

La respuesta de los profesionales asistentes fue muy positiva, especialmente por el enfoque práctico de la jornada, orientado a trasladar el conocimiento del neurodesarrollo a situaciones reales del aula y de la intervención terapéutica.

Sin embargo, durante la organización de la formación surgió un hecho que invita a la reflexión.

Una necesidad reconocida… pero con poca presencia docente

Semanas antes de la jornada, numerosos docentes habían escrito interesándose por la temática. Muchos señalaban que comprender el papel del procesamiento sensorial en el aprendizaje es algo cada vez más necesario en los centros educativos. Finalmente, por diferentes motivos, ninguno pudo asistir.

La formación se completó con profesionales que, desde la psicología, la logopedia o la terapia ocupacional, trabajan en coordinación con los colegios y acompañan a niños y niñas que presentan dificultades relacionadas con la atención, la conducta o el aprendizaje.

Esta situación refleja una realidad que cada vez aparece con más frecuencia: las aulas son espacios cada vez más complejos desde el punto de vista del neurodesarrollo. Las dificultades de atención, la inquietud motora, los problemas para sostener la concentración o el acceso a la lectoescritura forman parte del día a día de muchos centros educativos.

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Sin embargo, comprender qué hay detrás de estas manifestaciones requiere, en muchos casos, una mirada interdisciplinar.

Neurodesarrollo y aprendizaje

Cuando el cerebro procesa la información de forma diferente

Uno de los ejes centrales de la formación fue el procesamiento sensorial. Este concepto hace referencia a la forma en que el sistema nervioso recibe, organiza e interpreta la información que llega a través de los sentidos.

Para muchos niños, este proceso ocurre de manera automática y eficiente. Pero en otros casos puede existir una mayor sensibilidad, una menor respuesta a determinados estímulos o dificultades para organizar toda esa información.

Estas diferencias pueden traducirse en conductas que, en el contexto del aula, a menudo se interpretan únicamente desde la atención o la disciplina: niños que se mueven constantemente en la silla, que parecen desconectarse con facilidad, que necesitan tocar todo, que se frustran rápidamente o que evitan determinadas tareas.

Cuando se analiza desde la perspectiva del procesamiento sensorial, muchas de estas conductas adquieren un significado diferente. No se trata únicamente de “querer” o “no querer” prestar atención, sino de cómo el cerebro está gestionando la información del entorno.

Comprender esto permite diseñar estrategias mucho más ajustadas a las necesidades del niño o la niña.

El impacto en la lectoescritura

Otro de los aspectos abordados durante la jornada fue la relación entre el procesamiento sensorial y el acceso a la lectoescritura.

Aprender a leer y escribir no es únicamente un proceso académico. Implica la coordinación de múltiples sistemas: visuales, auditivos, motores, posturales y atencionales.

Cuando alguno de estos sistemas no está funcionando de manera óptima, el esfuerzo que el niño o la niña debe realizar para sostener la tarea aumenta considerablemente. En ocasiones esto se traduce en fatiga, rechazo a las actividades escolares, lentitud en el aprendizaje o dificultades que pueden pasar desapercibidas durante los primeros cursos.

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Por ello, uno de los mensajes principales de la formación fue la importancia de observar no solo el resultado del aprendizaje, sino también los procesos que lo sostienen.

Detectar antes para intervenir mejor

En este contexto, la detección temprana cobra un papel fundamental.

Durante la formación se presentaron herramientas prácticas de screening que pueden aplicarse al inicio de la educación primaria. Estas herramientas no buscan diagnosticar, sino identificar de forma temprana posibles señales de alerta relacionadas con la atención, la regulación sensorial, la motricidad o las habilidades necesarias para el aprendizaje.

Detectar estas señales en los primeros cursos permite actuar de forma preventiva, adaptando el entorno, introduciendo estrategias específicas y, cuando es necesario, derivando a los profesionales adecuados.

La evidencia muestra que intervenir a tiempo no solo mejora el acceso al aprendizaje, sino que también reduce la aparición de dificultades emocionales asociadas al fracaso escolar.

Construir puentes entre educación y neurodesarrollo

Más allá de los contenidos técnicos, la jornada dejó sobre la mesa una reflexión importante: la necesidad de generar más espacios de encuentro entre el ámbito educativo y las disciplinas relacionadas con el neurodesarrollo.

La escuela es el entorno donde los niños pasan gran parte de su tiempo y donde muchas de las dificultades aparecen por primera vez. Al mismo tiempo, los profesionales del ámbito terapéutico disponen de herramientas y conocimientos que pueden ayudar a comprender mejor esas situaciones.

Cuando ambos mundos trabajan de forma coordinada, el beneficio para la infancia es evidente.

Crear más espacios de formación compartida, de diálogo entre profesionales y de transferencia de conocimiento puede ser una de las claves para afrontar los retos que hoy plantean las aulas.

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Porque, en muchas ocasiones, antes de preguntarnos por qué un niño no aprende, conviene preguntarnos primero qué está ocurriendo en su desarrollo.

Y para responder a esa pregunta, la mirada conjunta entre educación y neurodesarrollo resulta cada vez más necesaria.

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