Estado de las Carreteras en Ourense
Emprender cualquier viaje con origen o destino en la ciudad se ha convertido en toda una aventura. Las principales arterias nacionales que conectan la urbe con el resto de la provincia y, por ende, con otras partes de Galicia y de España, se encuentran en un estado lamentable que se ha agravado, más si cabe, con el temporal. Carriles cortados por la falta de mantenimiento, socavones y tramos sin pintar son algunas de las situaciones a las que hacen frente los conductores ourensanos.
El ejemplo paradigmático está en la carretera que une Ourense con Lugo, la N-540. Esta vía conecta ambas ciudades en 97 kilómetros de recorrido. Sin embargo, el mal estado del pavimento hace que cada vez más conductores elijan ir hasta Monforte para enlazar con la vía rápida -113 kilómetros- antes que optar por la N-540 ante el miedo de sufrir algún percance con el vehículo.
Impacto en la Seguridad Vial
“Nosotros a Lugo ya tenemos que ir por Monforte, por Chantada ya no se puede ir”, explica Francisco Javier Álvarez, presidente de los taxistas ourensanos, quien indica que los desperfectos en la calzada provocan averías en los vehículos como daños en las ruedas o el desalineamiento de la dirección. “De noche aún es peor porque no ves los baches”, añade. En su opinión, es mejor que corten las carreteras que estén mal y las arreglen, antes que parchearlas.
Si ir a Lugo es cada vez más difícil, no lo es menos desplazarse a lo largo y ancho de la provincia. Viajar de la ciudad a Valdeorras, uno de los grandes motores económicos de la provincia, se ha convertido en una auténtica odisea. Esta vía, que siempre sufrió múltiples desperfectos, ahora desde las intensas lluvias está inundada de baches. A eso se suman tramos sin pintar que confunden a los conductores.
La A-52 y sus Problemas Persistentes
Esta situación no solo ocurre en las nacionales, también en la autovía que conecta Ourense con Vigo y la meseta. En el recorrido de la A-52 por la provincia hay al menos siete tramos con carriles cortados, alguno de ellos lleva así varios meses, por el mal estado del firme, a la altura de Melón, Carballeda de Avia, Barbadás, Allariz, Sandiás y Verín.
En algunos casos, están señalizados, en otros, están a merced de la peripecia de los conductores. La falta de mantenimiento y la inacción ante la situación actual han llevado a que los usuarios de estas vías se sientan inseguros y vulnerables, lo que repercute directamente en la movilidad y la economía de la región.

