Una vida marcada por el miedo
Una mujer decidió en 2022 poner fin a tres décadas de matrimonio con su marido, Manuel L.T. Ambos contrajeron nupcias en Brasil en 1989, cuando él tenía 31 años y ella 19. Sin embargo, su relación estuvo marcada por el miedo, como explicó la mujer en el Penal 2. Durante su declaración, relató un clima de terror en el hogar conyugal, donde sufrió insultos, humillaciones y amenazas por parte de su esposo. “Fue un mal matrimonio”, resumió entre lágrimas, mientras contaba a la jueza que Manuel L.T. le decía que no valía para nada y la llamaba con frecuencia “zorra” o “puta”.
La mujer indicó que sufrió violencia psicológica y sexual, aunque no física. Sin embargo, esta última la vivió de cerca, ya que, según su relato, su marido agredía a su hija. Además, aseguró que Manuel L.T. golpeaba a sus mascotas, dos perros, como una forma de hacerle daño, ya que “me dolía mucho”. A preguntas de las partes, explicó que soportó esta situación debido a su dependencia económica de él y al miedo de perder a sus hijos, señalando que Manuel nunca quiso que ella trabajase.
Versiones contradictorias
La versión del acusado sobre los hechos difirió prácticamente en su totalidad de la de su exmujer. “Nunca le puse un dedo encima. (…) Nunca maltraté a mi mujer”, aseguró Manuel durante el juicio. Explicó que era taxista y que apenas pasaba tiempo en casa, ya que se levantaba a las siete de la mañana y solo regresaba por la noche. “En casa solo estaba para comer y dormir”, afirmó.
Sobre su relación, la definió como “normal”, afirmando que “nos llevábamos bien”. De hecho, mencionó que su mujer prácticamente todas las mañanas iba a la parada a tomar café con él. Su valoración fue respaldada por su hijo, quien declaró que la relación de sus padres era normal y que no hubo maltrato ni agresiones físicas.
El desencadenante del divorcio
El punto de quiebre ocurrió el 2 de noviembre de 2022, cuando ambos convivían en la misma casa, aunque ya no tenían relación tras la decisión de ella de divorciarse. La mujer relató que ese día había ido a Vigo a buscar trabajo y, al regresar, su marido la acusó de estar con otra persona, la llamó “puta” y le ordenó que se fuera de casa. La discusión fue escuchada por su hija, quien decidió intervenir.
“Estaba estudiando en la habitación y sentí gritos, salí y vi a mi padre gritándole a mi madre en la cocina. Entré a defenderla y en ese momento cambió todo hacia mí y empezó a decirme que no pintaba nada ahí”, indicó la joven. En ese momento, su padre la amenazó con matarla y la golpeó en un hombro. Manuel, por su parte, ofreció una versión diferente, alegando que solo le pidió que se fuera a su habitación y que no la golpeó.
El fiscal Hector Iglesias destacó que el relato de ambas mujeres fue coherente y sobrecogedor, mencionando un clima de dominio constante por parte del acusado. “Eran las dos únicas mujeres en la unidad familiar, lo cual casaría con el componente misógino al que hicieron referencia las psicólogas forenses”, señaló. Iglesias también mencionó la existencia de violencia vicaria, indicando que las agresiones que el acusado cometía frente a su hija eran más para aterrorizar a la esposa que para dañar a la hija.
La acusación particular, representada por la abogada Alba Núñez Pazos, solicita una pena de seis años de prisión y que se indemnice a las víctimas con 55.000 euros en total. En contraste, el abogado de la defensa, Carlos Pérez Gómez, ha solicitado la absolución de su cliente.
La hija de Manuel L.T., de 25 años, también relató una infancia llena de insultos y amenazas. “Mi padre me trató mal”, explicó en el Penal 2, recordando que él le tiraba de los pelos y la insultaba con frecuencia. “Me llamaba hija de puta, cara de cona, cabrona, zorra…”, detalló. A raíz de estos hechos, actualmente asiste a terapia psicológica y toma medicación para la ansiedad y la depresión.

