Impacto de la Borrasca Joseph en Ourense
Con los ecos de Ingrid aún presentes, la llegada de la borrasca Joseph ha puesto nuevamente en riesgo las infraestructuras y la capacidad de drenaje de la provincia. Este episodio se perfila como más prolongado y peligroso que los anteriores.
La situación es sin precedentes en las últimas dos décadas. Por primera vez en más de 20 años, se activó una alerta roja por lluvias en la comunidad gallega, lo que llevó a la emisión de avisos masivos a los móviles (ES-Alert) en 16 municipios de Pontevedra y a la declaración de alerta naranja en 65 concellos ourensanos, donde se cancelaron actividades al aire libre.
Ríos en Alerta y Desbordamientos
Lo peor, sin embargo, está por llegar, no por intensidad, sino por acumulación. Al cierre de esta edición, al menos cuatro ríos mantenían activas sus alertas por posibles desbordamientos, mientras que otros, como el Miño a su paso por la ciudad, se acercaban al umbral de activación. La lluvia no dará tregua. Se registraron acumulaciones superiores a 110 litros por metro cuadrado en A Baixa Limia y 90 l/m² en zonas de O Ribeiro y O Carballiño, y los modelos meteorológicos prevén que estos puntos podrían acumular entre 350 y 400 litros por metro cuadrado en los próximos diez días.
La virulencia de la borrasca Joseph tiene una explicación científica que trasciende nuestras fronteras. Según los expertos, Ourense se encuentra en la diana de varios “ríos atmosféricos”, cintas transportadoras de humedad que viajan desde el Caribe a través de un Atlántico inusualmente cálido. Esta inyección de energía tropical convierte al oeste peninsular en una de las zonas más lluviosas del planeta en los próximos días, descargando sobre un terreno saturado que ya no puede absorber más agua tras las borrascas anteriores.
Deshielo y Nuevas Precipitaciones
La respuesta de los cauces ha sido inmediata. El Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Miño-Sil activó la alerta naranja en el río Arnoia a su paso por Baños de Molgas, donde el caudal superaba los umbrales de seguridad, desbordándose en el área recreativa y obligando al corte de carreteras secundarias. La tensión se extendía a la comarca de O Ribeiro, con el río Avia en vigilancia en Ribadavia y el río Maquiáns activando la alerta amarilla en Leiro.
A la lluvia que continuará estos días se suma un factor agravante: el deshielo. Las precipitaciones han comenzado a derretir la nieve acumulada en las montañas por la anterior borrasca, Ingrid, inyectando un aporte extra a embalses y ríos que ya están al límite. Hoy se esperan nuevas nevadas con la entrada de una masa de aire polar que dejará precipitaciones en cotas bajas, entre 600 y 800 metros, con acumulaciones importantes en las zonas altas.

