julio 27, 2026

Textos antiguos chinos revelan el primer registro histórico de un eclipse solar

A lo largo de la historia, la humanidad ha interpretado los eclipses solares de diversas maneras. Para los mayas, un eclipse solar representaba una amenaza al orden del cosmos, y la falta de rituales adecuados podía llevar a tiempos de guerra, enfermedades y muerte. En el antiguo Egipto, los eclipses eran considerados eventos raros y peligrosos, simbolizando el conflicto eterno entre el orden y el caos.

Los primeros registros del fenómeno provienen posiblemente de China, en el siglo VIII a.C. A través de un análisis histórico-geográfico de estos documentos, los científicos han logrado determinar no solo la ubicación precisa de las observaciones, sino también la actividad solar de aquellos tiempos remotos y la velocidad de rotación de la Tierra. De hecho, nuestro planeta gira más lentamente hoy que hace 2,700 años.


La ciudad perdida

El 17 de julio del año 709 a.C. se produjo un eclipse total de sol, reportado por la Corte del Ducado de Lu, en la costa oriental de la China moderna, conocido como el estado natal de Confucio. La mención de este eclipse aparece dos o tres siglos después en una compilación de crónicas titulada Chūnqiū (Anales de primavera y otoño).

En la descripción del fenómeno, el texto indica que el Sol “quedó totalmente eclipsado”. Hisashi Hayakawa, profesor del Instituto de Investigación Avanzada de la Universidad de Nagoya, en Japón, destacó la relevancia de estos documentos: “Lo que hace especial a este registro no es solo su antigüedad, sino también un apéndice posterior en el Hanshu (Libro de Han), que describe el Sol eclipsado como ‘completamente amarillo por encima y por debajo’. Este apéndice se ha asociado tradicionalmente con el registro de una corona solar, lo que lo convierte en una de las descripciones más antiguas conservadas de la misma”.

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Investigaciones recientes

Hayakawa lideró un equipo internacional que analizó los documentos históricos. Al intentar verificar el registro del eclipse mediante cálculos astronómicos modernos, descubrieron que la fase total del eclipse no habría sido visible desde Qufu, la antigua capital del Estado Lu. Estudios previos habían pasado por alto la ubicación exacta de la ciudad. Para corregir las discrepancias, se consultaron informes de excavaciones arqueológicas, que revelaron que las coordenadas utilizadas estaban unos ocho kilómetros al norte de la ubicación real.

“Esta corrección nos permitió medir con precisión la rotación de la Tierra durante el eclipse total, calcular la orientación del eje de rotación del Sol y simular la apariencia de la corona”, explicó Hayakawa, cuyo estudio fue publicado esta semana en The Astrophysical Journal Letters.


El resplandor amarillo

Recientemente, mediciones de radiocarbono en anillos de árboles han permitido reconstruir la actividad solar año por año hasta milenios atrás. Según estas reconstrucciones, el eclipse ocurrió justo después del máximo de un ciclo solar bien definido, posterior al “Gran Mínimo Neoasirio”, un periodo de baja actividad entre los años 807 y 716 a.C.

A pesar de que la cita en el Hanshu fue escrita unos siete siglos después del evento, las estructuras coronales descritas son coherentes con lo que se esperaría durante una fase de actividad elevada, lo que sugiere que el registro chino podría ser un testimonio independiente de las condiciones del Sol hace 2,700 años.

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