A partir de enero de 2026, La Seguridad Social llevará a cabo una revalorización de las pensiones contributivas del 2,7%, tras el anuncio del avance del IPC correspondiente a noviembre, que establece la media anual en ese porcentaje. Esta medida beneficiará a más de 9,4 millones de pensionistas y tendrá un impacto económico significativo, con un sobrecoste cercano a 5.700 millones de euros para el Estado. En particular, la pensión más común del régimen general, que cuenta con 4,95 millones de beneficiarios, experimentará un incremento de aproximadamente 45 euros al mes, lo que se traduce en 630 euros adicionales al año distribuidos en catorce pagas.
Impacto en las pensiones
El ajuste en las pensiones no solo afecta a la pensión más habitual, sino que también se reflejará en la pensión media del sistema, que asciende a 1.316 euros mensuales, la cual se incrementará en 35 euros al mes, lo que representa un aumento de aproximadamente 500 euros al año. La pensión de jubilación media alcanzará los 1.552 euros con un aumento de 40 euros al mes, mientras que la pensión máxima experimentará un incremento de 91 euros, llegando a 3.360 euros. Además, la pensión mínima contributiva aumentará 22 euros al mes, y esta revalorización también se aplicará a las pensiones por incapacidad permanente, viudedad y orfandad.
Marco legal de la revalorización
Este ajuste automático se realiza en cumplimiento de la ley de 2021, que establece que la subida de las pensiones contributivas debe estar vinculada a la media anual del IPC, con el objetivo de proteger el poder adquisitivo de los pensionistas. El dato definitivo de inflación se dará a conocer el 12 de diciembre y podría provocar un ajuste mínimo en la cifra final de la revalorización, aunque se espera que el impacto sea limitado.

