julio 27, 2026

El 41% de los locales desocupados en Ourense se encuentran en galerías comerciales

La mayor concentración de bajos vacíos de Ourense se encuentra en las diversas galerías comerciales de la ciudad. Hasta la entrada del siglo XXI, estas galerías fueron un símbolo y una referencia en moda, ocio y comercio local. Sin embargo, en la actualidad, se ven afectadas por pasillos vacíos y espacios abandonados, donde unos pocos comercios luchan por su supervivencia.

Los 30 centros comerciales de la ciudad acumulan un total de 660 bajos desocupados, lo que representa un 41% del total de la ciudad. Cada galería tiene, en promedio, 22 locales cerrados, lo que evidencia la crisis que atraviesa este sector.

Un modelo en declive

Este modelo comercial surgió en la década de los sesenta y experimentó un crecimiento notable hasta los años noventa, alcanzando alrededor de treinta galerías comerciales distribuidas por toda la ciudad. Sin embargo, a partir de ese momento, comenzó una caída en picado, sin que se construyera ninguna nueva y con el cierre progresivo de los locales existentes, afectados por la competencia del comercio online y las grandes marcas.

La saturación del mercado llevó a una situación en la que la oferta superó con creces la demanda. La falta de gestión ha sido una de las principales razones que han llevado al cierre de algunas galerías, como las situadas en la avenida de As Caldas, que ya han desaparecido del mapa comercial de la ciudad.

El futuro incierto de las galerías

En la actualidad, la mayoría de los locales permanecen cerrados, a la espera de ser alquilados o ocupados por actividades que no requieren un escaparate visible al público. La imposibilidad de convertir estos espacios en viviendas, como ocurre en otras partes de la ciudad, ha contribuido a que el futuro se presente incierto. Sin embargo, los alquileres más asequibles podrían ser la gran baza para su supervivencia.

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Hoy en día, las galerías comerciales simbolizan el reflejo de otra época, como si el tiempo no hubiera pasado para ellas. A través de sus pasillos, se puede apreciar el recuerdo de las décadas de los 90 y 2000, cuando la decadencia comenzó a consumir estos icónicos espacios, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de la ciudad.

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