La ciudad ha activado desde hoy su red de radares y cámaras, un proyecto que ha sufrido un retraso de tres años y que se encuentra al borde de perder los fondos europeos que lo financian. Este sistema de control del tráfico rodado, que abarcará todas las entradas y salidas del casco urbano mediante radares, y el Casco Vello a través de cámaras, coincide con una nueva reordenación del servicio de autobuses urbanos que también comienza hoy.
Casi tres años después de los plazos previstos y tras un largo historial de demoras, el Concello ha anunciado la puesta en marcha del nuevo sistema de control de tráfico. Este anuncio llega un año después de que se instalaran los dispositivos en los puntos designados. Hasta ahora, no habían entrado en funcionamiento debido a retrasos en la contratación del software necesario para su mantenimiento. El Concello no ha especificado si habrá un periodo de gracia durante el cual las multas serán solo informativas, como suele establecer la DGT en sus sistemas.
Control de Velocidades
Desde hoy, siete de las principales arterias de la ciudad estarán bajo la vigilancia de cinemómetros que establecerán límites de velocidad específicos. Se permitirá circular a un máximo de 50 kilómetros por hora en la avenida de Marín, Eulogio Gómez Franqueira, la N-120 (O Pino), Nosa Señora da Saínza y la carretera de Seixalbo. El límite se ha fijado en 40 km/h para la avenida Otero Pedrayo, mientras que la calle Pena Trevinca se convierte en la vía más restringida, con una velocidad máxima de 30 km/h, debido a la cercanía de un colegio. Además, se contará con un radar móvil que podrá ser operado por la Policía Local, así como el radar de la N-525 en Rabo de Galo, que ya estaba en funcionamiento con un límite de 80 km/h.
A este control se suma la activación del sistema de control de acceso al Casco Vello. Las diecisiete cámaras con lector de matrículas pondrán fin a un vacío de más de cinco años en la vigilancia de la zona histórica. En febrero de 2020, el actual gobierno local decidió desactivar los bolardos retráctiles, dejando el área sin un control de acceso efectivo desde entonces.
Sanciones por Exceso de Velocidad
La activación de estos radares somete a los conductores al régimen sancionador de la Ley de Tráfico y Seguridad Vial. Las consecuencias económicas y la pérdida de puntos varían según la gravedad del exceso de velocidad. La infracción más leve, que consiste en superar el límite de la vía hasta en 20 km/h, resultará en una multa de 100 euros, sin retirada de puntos del carné.
Sin embargo, a partir de ahí, las sanciones se vuelven más severas. Superar la velocidad en un tramo de entre 21 y 30 km/h conllevará una multa de 300 euros y la pérdida de 2 puntos. La siguiente categoría de sanción asciende a 400 euros y 4 puntos. Las infracciones más graves, consideradas muy graves, implican multas de 600 euros y la pérdida de 6 puntos, si se supera en más de 60 km/h el límite de velocidad en vía urbana, lo que se considera un delito contra la seguridad vial. Así, circular a más de 90 km/h por el radar de Pena Trevinca o a más de 100 km/h en Otero Pedrayo será considerado un delito penal.

