julio 28, 2026

La antigua prisión se deteriora y el Concello de Ourense se queda sin propuestas

La antigua cárcel de Ourense, situada en la rúa do Progreso, ha permanecido cerrada y en estado de abandono desde 1987. A pesar de los numerosos anuncios realizados por el alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, desde que asumió el cargo en 2019, el gobierno local ha comunicado a la oposición que han decidido rendirse. No se solicitarán más ayudas ni fondos europeos para la rehabilitación del inmueble, que se encuentra en condiciones ruinosas, tras tres intentos fallidos en los que se perdió la financiación debido a deficiencias.

El futuro incierto de la cárcel

Desde el grupo municipal del PSOE, se confirmó que en la junta de área municipal, el concejal de Urbanismo, Francisco Lorenzo, indicó que no se solicitarán más fondos y que el futuro de la antigua cárcel dependerá del plan para la futura área Rexurbe concedido por la Xunta de Galicia. “Non hai unha folla de ruta clara e concreta para o espazo”, señalaron los socialistas al finalizar la reunión.

El Gobierno desestimó la última solicitud del Concello de Ourense en el programa del 2% Cultural para financiar trabajos de conservación del Patrimonio Histórico en la antigua cárcel, alegando “incumplimiento de los requisitos básicos” en el proyecto presentado, que había sido contratado por más de 18.000 euros a un exasesor de Jácome.

Fracasos en la búsqueda de financiación

Con esta última negativa, el Concello de Ourense ha perdido tres ayudas en los últimos años que podrían haber revitalizado este histórico recinto. En 2022, se presentó a la convocatoria Pirep Local para transformarla en sede de la UNED, pero fue rechazada por falta de un proyecto viable. Además, en enero de 2023 se perdió otra ayuda debido a baja puntuación.

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En la actualidad, la antigua cárcel está cerrada con un candado por parte del Concello, aunque algunos vecinos han reportado la presencia de personas en su interior, presuntamente toxicómanos o personas sin hogar. Recientemente, la vieja cárcel volvió a ser noticia tras la Operación Jail, en la que la Policía Nacional desmanteló un piso dedicado a la venta de drogas, cuyos inquilinos intentaron deshacerse de parte de la droga arrojándola hacia la antigua prisión provincial.

Propuestas fallidas y un futuro incierto

Este ruinoso edificio ha sido, en la mente del alcalde, sede de la Universidad a Distancia (UNED), sede de la Confederación Hidrográfica e incluso un hotel boutique termal. Ninguna de estas ideas ha prosperado. La última propuesta, presentada en octubre de 2023, consistía en crear un edificio de oficinas municipales con un espacio museístico, pero también se considera otro fracaso.

La situación de la antigua cárcel de Ourense refleja no solo la falta de un plan claro y concreto, sino también la necesidad de una visión a largo plazo que permita recuperar un patrimonio histórico que, a pesar de su deterioro, sigue siendo un símbolo de la ciudad.

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